Las cosas habían cambiado mucho para el caballero Tembleque. Por fin
había dejado de ser un cobarde que se asustaba con cualquier cosa. Un
día iba galopanado por la selva en busca de cocos para el rey que se le
había antojado. Tembleque iba sin armadura como le dijo la bruja, así
podía montar a caballo sin peso.
Cuando llegó a la palmera para coger los cocos vio que había un tigre
guardián. El tigre solo hacía guarda en esa palmera porque se decía por
el reino que era una de las palmeras que mejores cocos daban de todo el
país, también se decía que la gente venía de muchos países para robar
los cocos.
Bueno, el caballero al ver a ese animal tan grande e imponente se pegó un susto y recordó lo que le dijo la bruja.
-Los valientes no son los que no tienen miedo, sino los que tienen miedo pero son capaces de vencerlo.
Entonces se bajó del caballo y se acercó al animal.
-GRRRRRRRR -le rugió el tigre- NO TE ATREVAS A DAR UN PASO MÁS O SI NO TE COMO.
El caballero avanzó y... el tigre se abalanzó hacia él, pero como el
caballero tenía buenos reflejos cogió y con un solo meñique derrotó al
tigre.
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