Isabel la catolica
La princesa Isabel no estaba destinada a ser reina, pero
la muerte de su hermano Enrique IV la llevó al trono de Castilla. Isabel
ejerció el poder por sí misma y llevó al reino a la cúspide de su
prestigio.No estaba destinada a ocupar el trono, pero su determinación le permitió
conquistarlo. Ya dueña de la corona, ejerció por sí misma el poder y
llevó al reino de Castilla a la cúspide de su prestigio. Cuando nació su
hija, Isabel, el rey Juan II de Castilla
ya tenía un hijo varón de veinte años, Enrique (apodado más tarde el
Impotente), nacido de su primer matrimonio con María de Aragón, y sería
él quien, tras años más tarde, en 1454, le sucedería en el trono. Cuando
esto ocurrió, la princesa Isabel fue enviada junto a
su madre, Isabel de Portugal, a Arévalo, lejos de la corte y cerca de
Medina del Campo, a cuyo castillo de la Mota se sentiría siempre
estrechamente vinculada. Pese a esta aparente marginación, Isabel
recibió una esmerada educación de acuerdo con lo que se esperaba que
aprendiera una princesa del momento.

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